A los 10 años de su muerte
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Viktor Emil Frankl: un Job contemporáneo


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El Dr. Viktor E. Frankl
y el autor de

la nota Dr. Ricardo J. Sardi


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.................................................................Nota Editorial diario "los Andes, Mendoza 20/10/82


.......A los 92 años de edad ha fallecido en Viena el 2 de septiembre el creador de la logoterapia (Psicología del sentido de la vida), denominada la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia, después del Psicoanálisis de Sigmund Freud y de la Psicología Individual de Alfred Adler.......................-

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Nacido en 1905. Tempranamente orienta su vocación por los temas humanísticos y existenciales, comenzando una relación epistolar con Freud, a quien envía un trabajo científico sobre el origen psíquico de la mímica de afirmación y negación. Esta colaboración la encuentra Freud con la suficiente consistencia como para recomendar su publicación en la revista Internacional de Psicoanálisis en el año 1924. Frankl tenía 19 años.


Estudia medicina, colabora con A.Adler y en 1929 sienta las bases de su método analítico existencial. Se recibe de médico en 1930. Se especializa en Neurología y Psiquiatría- Cuando comienza la persecución antisemítica, es internado en campos de concentración, junto con su esposa Emmy Grosser(Tilly), embarazada y forzada a abortar, corriendo la misma suerte su padre Gabriel, su madre Elsa LLon, su hermano Walter y su cuñada.


Su hermana Estela había escapado a Australia. Toda su familia excepto ella, fallecen en el holocausto.


De tal modo relata que cuando es liberado y retorna a Viena "nadie me está esperando"


"Experimentum cruci" denomina las vivencias de su internación en el Lager que destila en un texto publicado con el título de "Un psicólogo en el campo de concentración", que en sus primeras ediciones en vez de nombre del autor lleva un número, el 119.104, el número de prisionero de guerra de Frankl. Me decidí a publicarlo en forma anónima, porque quise ser libre para hablar sin ninguna inhibición". Es un testimonio que ahora se encuentra editado por Herder como "El Hombre en busca de sentido", destacándose reveladoramente en él ni un asomo de afán revanchista, ni encono odioso ni resentimiento vengativo. Es asombroso comprobar lo que la lectura de ese libro produce en muchas personas, verdaderas metanoias, reforzando la convicción que existe la llamada "auto-biblio-logoterapia" fenómeno ampliamente investigado por el maestro Javier Estrada, quien llegó a entrevistar al propio Frankl inquiriendo por la fuerza que su autor dictó de corrido, sin pausas, mientras tres mecanógrafos se turnaban en escribir. De ese libro, cuando el matrimonio Frankl visitó a Karl Jaspers en Suiza comentó el gran filósofo: "ese librito suyo, Dr. Frankl; es uno de los grandes libros de la humanidad".

La logoterapia no se origina en los campos de concentración, pero sí obtiene en ellos su convalidación.


Las tesis Franklianas tienen una dramática confirmación que la vida del hombre tiene sentido aún en las situaciones más extremas, más difíciles, más aniquilantes, en las llamadas por Jaspers situaciones límites.


Hasta el momento de exhalar su último suspiro, insiste Frankl, el hombre decide lo que es.


Producida su liberación en 1945, de regreso de haber sido un testigo viviente de lo peor que es capaz de hacer el hombre (sólo sobrevivió 1 de cada 29 internados en los campos) que había enfrentado con la firme determinación de "no me arrojaré a la alambrada electrificada", incluso "una vez estuve delante de Eichmann cara a cara y otra vez delante de Mengele mirándolo a los ojos", retoma su trabajo como médico, publica libros y en 1947 se casa con Eleonore Schwindt(Elly), su matrimonio ecuménico donde nacerá su hija Gabriele.


También fue de los primeros en advertir sobre las neurosis colectivas y sobre los peligros crecientes que acechan a la humanidad,


Así terminó una de sus conferencias: “Desde Auschwitz ya sabemos de lo que el hombre es capaz. Desde Hiroshima ya sabemos lo que está en juego”.


En 1954 visita la República Argentina por primera vez, invitado por César Castillo, Jorge David y Acevedo Sojo sorprendiéndose por el conocimiento y difusión en el país de la logoterapia, retornando varias veces, porque tal como le gustaba decir “ Es donde mejor me siento comprendido”. Se forma en ese año la primera Sociedad Argentina de Logoterapia Existencial con la presidencia de Frankl.


En 1986 llega a Mendoza para presidir el Primer Congreso Argentino de Logoterapia, con su esposa Elly, de quien se dijo que era el calor que acompaña a la luz, y como buen montañés, viniendo del aeropuerto y mirando los cerros, me preguntaba ávidamente si se podía ver el Aconcagua desde la ciudad.


En ocasión de recibir por parte del intendente Rivera la designación de Ciudadano ilustre, declara a Mendoza “Capital de la Logoterapia Argentina”, donde recibe varias distinciones y los doctorados Honoris Causa de cuatros universidades (fue doctorado de casi treinta universidades del mundo). La reciprocidad de esa estimación se aprecia en carta a O. Lazarte del 21/12/83: ”Es preciso que los argentinos lleven (al IV Congreso Mundial de Logoterapia) el fresco viento de Latinoamérica.

Era una personalidad curiosa y multifacético; así como había escrito una obra de teatro, distendido y risueño en casa de Juan Alberto Etcheverry pidió un órgano electrónico y nos regocijó ejecutando tangos, incluso uno de su autoría. Gustaba de hacer caricaturas, practicaba alpinismo y era piloto de avión.


En lo que se sentía frustrado: en no haber podido escribir nunca un salmo, y se consolaba diciendo que era psiquiatra y no salmista.


El rezumado más sintético que daba de la logoterapia era que consistía en una educación para la responsabilidad. En Porto Alegre, en 1984 decía que ya existía una estatua de la Libertad en EE.UU. y que faltaba construir una estatua de la Responsabilidad en algún lugar de Latinoamérica.


Ella Mayer, a quien entreviste personalmente, había sido compañera de barraca en prisión de la esposa de Frankl, Tilly, y me refería que siempre aseguraba que su esposo iba a sobrevivir “porque el no tiene hambre de acá (tocándose el estómago) sino que tiene hambre de acá (tocándose la cabeza).


Toda su existencia fue consagrada al servicio de los demás y sintetizó su vida y su teoría de un modo que marcó derroteros permanentes para los que hemos sido sus seguidores.

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“He encontrado el sentido de mi vida ayudando a los demás a encontrar el sentido de las suyas”.



En él creo que se confirma lo que afirma Bergson: ” Hay vidas que por si mismas constituyen un llamado.”

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......Dr. Ricardo Sardi