La Coctelera

El Rincón de Quincit

29 Agosto 2006

VINO Y PSICOLOGÍA

LA BÚSQUEDA DE LA PEDAGOGÍA DEL SANO BEBER

VID.

En las religiones de los pueblos que rodeaban al antiguo Israel, la vid es un árbol sagrado, si no divino, y su producto el vino, es bebida de dioses.

La vid es ante todo, la propiedad de la vida, y por consiguiente su promesa y su valor: uno de los bienes más preciosos del hombre (1 Re 21,1).

Una buena esposa es para su marido como una vid fecunda (Sal 128, 1).

La sabiduría es una vid que hace germinar gracia (Eclo 24, 17).

Jesús proclama que él es la verdadera vid.
La vid es un importante símbolo cristiano, especialmente en cuanto produce vino, que es la imagen del conocimiento.

No es casualidad que se diga de Noé, que acompaña el comienzo de un nuevo ciclo, que fue el primero en plantar la vid. Los textos evangélicos presentan la vid como símbolo del reino de los cielos, cuyo fruto es la Eucaristía.

Jesús es la verdadera cepa.

Así como la vid es la expresión vegetal de la inmortalidad, así el vino es en las tradiciones arcaicas, el símbolo de la juventud y de la vida eterna.

VINO.

El vino está casi siempre asociado a la sangre, tanto por el color como por su carácter de esencia de la planta:

es en consecuencia el elixir de vida o inmortalidad. Particularmente en las tradiciones de origen semítico es además el símbolo del conocimiento y de la iniciación, en razón de la embriaguez que provoca. En la Grecia antigua el vino substituía la sangre de Dionisos y representaba el licor de la inmortalidad.

Los griegos lo denominaron “yayin”, equivalente al viejo término “oinos”. Es también la significación del cáliz de la sangre de Cristo en la Eucaristía, prefigurada por el sacrificio de Melquisedec.

El vino es elemento de sacrificio entre los hebreos. El simbolismo más comentado es el del Cantar de los Cantares (2,4):

“Me introdujo en la bodega”.

Es, dice Orígenes, la alegría, el Espíritu Santo, la sabiduría y la verdad.

Es, dice San Juan de la Cruz, según el entendimiento, la sabiduría de Dios; según la voluntad, su amor; y según la memoria, sus delicias.

Este vino tiene el mismo sabor para los místicos musulmanes: es la bebida del amor divino (nabulusi).

En el sufismo, el vino es el símbolo del conocimiento iniciático reservado a algunos. Según Ibn Arabi es el símbolo de la ciencia de los estados espirituales.

En la tradición bíblica el vino es en primer lugar signo y símbolo de alegría (Sal 104, 15; Ecl 9,7) y, por generalización, de todos los dones que Dios hace a los hombres (Gen 27, 28).

El vino, portador de embriaguez es además el símbolo del extravío con que Dios golpea a los hombres y a las naciones infieles y rebeldes para mejor castigarlas (Jer 25, 15).

Jesús al instituir la cena, expresa otro simbolismo:

“Esta es mi sangre, la sangre de la alianza” (Mc 14, 24)

alusión al sacrificio sangriento de la alianza descripto en Ex 24, 8).

El simbolismo báquico del vino aparece en el Islam, tan pronto a propósito de los goces profanos como para designar la embriaguez mística.

Asimismo el elogio del vino aparece en el Cantar de los Cantares, en los misterios antiguos, en la leyenda del Grial, en el culto cristiano, etc.

En hebreo, las palabras vino (yain) y misterio (sod) tienen el mismo valor numérico: 70.

El comentario de Nabolosi dice:

“El vino significa la bebida del amor divino... pues ese amor engendra la embriaguez y el olvido completo de cuanto existe en el mundo”.
“Este vino es el Amor divino eterno, que aparece en las manifestaciones de la creación... Y este vino es también la luz que brilla en todo lugar, y es también el vino de la existencia verdadera y la llamada verídica. Todas las cosas han bebido este vino...”

Con el vino, que trae alegría, embriaga Dionisos a sus fieles:

“El vino, sangre de la vid, donde el fuego se une al principio húmedo, y que ejerce sobre el alma efectos ora exaltantes y ora aterradores, se presta maravillosamente para simbolizar el elemento divino cuya manifestación creían los antiguos reconocer en el florecimiento de la vida vegetativa.

Pero el uso del vino está

“prohibido en las libaciones a los dioses infernales, ya que es la jubilosa bebida de los vivos; prohibido también a Mnemosyne y a las Musas porque turba la memoria”.

El vino aparece en los sueños como un elemento psíquico de valor superior: es un bien cultural en relación con una vida interior positiva.

El alma experimenta el milagro del vino como un divino milagro de la vida: la transformación de lo que es terreno y vegetativo en espíritu libre de toda atadura. Escuchemos la sentencia del Eclesiástico:

“¿Qué es la vida a quien le falta el vino,
que ha sido creado para contento de los hombres?

Regocijo del corazón y contento del alma
es el vino bebido a tiempo y con medida”.
(Ec 31, 27-28).

La mayor parte de los expertos consideran que la producción del vino apareció por primera vez en Anatolia y además dicen que la palabra “vinum” del latín con sus derivaciones proceden todas de la voz usada por los Hititas de Anatolia. Los egipcios, cinco mil años antes de Cristo lo nominaron “sura”. Los persas veinticuatro siglos atrás lo nombraban “soma”, dedicándolo a Brahama, creador de todas las cosa bellas. Los chinos, mil doscientos años antes de Cristo, lo llamaron “jiú”. Los hebreos utilizaban expresiones como “tiroch” y también “deblach”, éste último identificaba una bebida dulzona especie de miel de vino opuesta al “sechar”, vino fuerte y puro que se utilizaba para las libaciones. Los romanos llamaron “aguapié” o “passum” a un vino suave que bebían, particularmente las mujeres. Suele confundirse con la bebida que en la esponja se ofreció a Jesús crucificado.

Es un error, pues el “passum” es un vino de pasas de uvas desecado al sol.

A Jesús le fue ofrecido vino mezclado con mirra (vino mirrado) como a los dos ladrones, que se juzgaba brebaje idóneo para entorpecer los sentidos. Refiere Juan (19, 28) que Jesús, a fin de que se cumpliese la Escritura, dijo

“Tengo sed”.

Los soldados romanos acostumbraban apagar la sed, a falta de cosa mejor, con una mezcla de agua y vinagre, usada con frecuencia aún hoy por los segadores italianos, y cuyo nombre latino posca, ha sobrevivido en algunas regiones de Italia. Al oír la imploración del crucificado, uno de ellos impregnó en posca una esponja y, fijando ésta en una lanza la acercó a los labios del sediento. Jesús, que algunas horas antes rechazara el vino mirrado, ahora sorbió el líquido de la esponja. Cuando hubo bebido la posca, Jesús murmuró:

“Se ha terminado”.

Destaco que casualmente el apellido de mi abuela materna era Posca, Doña Maria Ana Posca de Pereira.

Tempranamente, no desconoce la Biblia que, al igual que de otras cosas buenas, se puede abusar del vino y que entonces ya no proporciona al bebedor fuerza alegre alguna, sino la fuerza violenta de los borrachos.

“... si no es que finalmente quita toda fuerza, como ocurrió, por impericia, al parecer, en el caso de Noé (Gen 9, v. 21)”.

El libro de los Proverbios (20, v.1 y 23, v. 29-35) denuncia el daño de la embriaguez en términos impresionantes:

"No mires al vino cuando bermejea, cuando resalta su color en el vidrio; él entra suavemente. Mas a la postre muerde como culebra y esparce veneno como víbora. Tus ojos verán cosas extrañas y prorrumpirá tu corazón en palabras perversas. Y vendrás a ser como el que está dormido en medio del mar, y como el piloto soñoliento que ha perdido el timón. Y dirás: me han azotado, pero no me han dolido los azotes; arrastráronme, mas yo nada he sentido; cuándo quedaré despejado para volver a beber?”. (v. 31-35).

En los textos bíblicos hay una valoración marcadamente positiva del vino como señal de la bendición de Dios conmemorada expresamente dos veces cada día en el templo. Sólo el abuso del vino se denuncia como dañino.

Al estar convocados a un Simposio recordemos que se trata de una reunión en que se conversa y se bebe reposadamente; donde la copa escanciada con buen vino, es apoyatura y pretexto del diálogo y la comunicación intelectual, tal como se presenta en el Symposio platónico.

Los banquetes atenienses constaban de dos partes: el deipnon o syndeienon (la comida), y el pótos o sympotos (la bebida en común), que venía a continuación. Durante esta segunda parte, los comensales, o mejor dicho, los “cobebedores”, animados por el vino, pronunciaban discursos, cantaban canciones de mesa o se divertían simplemente de acuerdo con el programa que fijaba el symposiarchos (el presidente del banquete) que determinaba asimismo la cantidad de vino a beber y la proporción en que debía hacerse la mezcla con agua.

“Erixímaco el médico dice: Pero me parece que ninguno de los presentes se encuentra inclinado a beber mucho vino, tal vez si yo dijera ahora la verdad sobre qué es el embriagarse resultaría menos desagradable.

Creo, efectivamente, haber llegado por el ejercicio de la medicina a la evidencia de que la embriaguez es perjudicial para el hombre. Así, ni yo mismo querría de buen grado beber más de la cuenta, ni yo tampoco se lo aconsejaría a nadie, especialmente cuando todavía se tiene la resaca del día anterior... Oído esto, acordaron todos que no se emborracharían durante aquella reunión y que se limitarían a beber lo que fuera de su agrado.”
Banquete (176 a ).

PSICOPATOLOGIA.

Para Jellinek el alcoholismo se debe considerar una enfermedad sólo cuando reúne estas características:

adaptación del metabolismo celular al alcohol,
adquisición de una tolerancia celular progresiva,
presentación de síntomas de abstinencia y falta de control o incapacidad de abstenerse.

¿El alcohol como alimento?

Un gramo de alcohol libera 7,1 calorías pero estas calorías encierran la particularidad de ser sólo utilizables para el metabolismo basal, para la respiración elemental de las células, y ello en un límite variable e insuficientemente conocido. El trabajo muscular no puede beneficiarse de las calorías aportadas por el alcohol. El alcohol es antidinamógeno, ya que dificulta la combustión normal del azúcar en el músculo, que es la única fuente de energía muscular. Es un mal alimento.
El alcohol tampoco vale para la termogénesis, lo que contraría la opinión popular basada en la engañosa sensación de calor que el alcohol provoca. Este efecto se debe a una vasodilatación cutánea que implica pérdida de calor, descenso de la tensión arterial y dificultades para la irrigación del corazón y otras vísceras. Esto hace a los alcohólicos más vulnerables para las muertes por congelamiento.

En la génesis del abuso alcohólico siempre operan dos fuerzas:

de un lado, el interés comercial e industrial con su penetración propagandística, y del otro, la atracción y afición del hombre por los efectos de la bebida alcohólica. El prestigio tradicional de la bebida alcohólica se basa precisamente en los mismos aspectos del alcohol que la moderna propaganda exhibe. El significado social del alcohol se considera muchas veces como una especie de protección contra las tensiones emocionales y la angustia. La bebida alcohólica aparece más como una fuente de potencia y virilidad que como un antídoto del miedo y la angustia. La acción de beber en compañía es una expresión simbólica de la identificación recíproca, y tiene la función de satisfacer y consolidar la necesidad de solidaridad.

El hombre occidental vuelve a descubrir el alcohol como droga ( y sus efectos voluntariamente buscados y producidos) en las últimas centurias.

Cada vez se abandona más la ingestión moderada de alcohol en el marco estricto de una comida familiar, con arreglo al modelo chino tradicional. El patrón social de beber sólo durante las comidas acompañado de una actitud de enérgica repulsa ambiental contra la embriaguez, situación que se da en el ámbito cultural chino tradicional, representa un factor muy hostil para la génesis de la alcoholomanía.

El alcohol en cuanto un auténtico ingrediente alimentario no atrae al hombre occidental.

Se bebe en cualquier momento y en cualquier lugar persiguiendo un efecto euforizante y una estimulación del contacto social. No se busca hoy en el alcohol una facilitación del proceso digestivo, sino una facilitación de los estados de ánimo agradables.

Ya Mapother se había expresado rotundamente:

“Los bebedores normales beben para obtener placer, los bebedores patológicos para escapar del sufrimiento”.

El hombre candidato a la alcoholomanía se halla absorbido por las amenazadoras vivencias que surgen del sentimiento de soledad o aislamiento y la desesperanza en el marco de una temporalidad donde impera pasivamente el presente.

“La mayoría de los alcohólicos en estado de sobriedad se sienten aburridos, dominados por un presente del que no pueden escapar, cuyo futuro es quizás prometedor, pero está fuera de su alcance”. (Hartocollis, P.).

“Una considerable cantidad de los alcohólicos manifestaron haber comenzado a beber “por aburrimiento” (Alonso Fernández).

•La insoportabilidad vivenciada por el alcohólico se halla integrada particularmente por tres ingredientes:

el sentimiento de soledad, la reducción de la potencialidad creativa y axiológica y la exaltación de las tensiones emocionales elementales. Los dos últimos derivan del sentimiento de desesperanza.

La ausencia de esperanza y el sentimiento de soledad, como núcleo básico prealcoholómano, suelen estar circundados por un halo de aburrimiento, indiferencia, hastío y acedía. La mayor parte de los alcohólicos que comienza a beber en la adolescencia, el principal motivo consciente para ellos era neutralizar o combatir sus sentimientos de inseguridad e inferioridad. En las experiencias del bebedor solitario aumenta considerablemente la autoestimación y tienden a aparecer formas megalomaníacas con sentimientos de autosuficiencia completa y omnipotente.

•Harold Fallding, en su trabajo titulado “La fuente y carga de la civilización ilustrada en el uso del alcohol” ha intentado establecer una tipología del beber en cuatro tipos, fundado en una dinámica de la civilización de tipo dialéctico. Sugiere, en base a los informes sobre los hábitos de beber disponibles, cuatro tipos básicos de los cuales sólo uno tiene posibilidades de ser funcional por virtud de la intencionalidad expresada en él.

Tipo 1 ornamental o de beber comunitario simbólico.

Tipo 2 de beber con finalidades de facilitación social.

Tipo 3 de beber como mitigación o alivio.

Tipo 4 de beber como desquite.

El tipo 1, ornamental o de beber comunitario simbólico, se advierte en sociedades primitivas, en sociedades folk y semi-folk, y tiene una finalidad ritual y de recreación de valores tradicionales. Representa, en algún modo, el abandono que es posible dentro de la comunidad de confianza entre aquellos con quienes uno es libre y puede ser mucho más libre.

El papel simbólico dado al alcohol sugiere, sin embargo, que no es estrictamente necesario sino que, por el contrario, su uso es desinteresado y puede ser optativo.

El tipo 2 o de beber con finalidades de facilitación social o ayuda, permite al bebedor integrarse en la sociedad con la cual él se identifica. Es esencialmente una forma del beber destinada a disminuir las dificultades del ajuste social. Hay que reconocer que si bien el acto de beber puede muy bien romper las reservas o la frialdad personal, o suavizar la humillación o la aflicción individual, o hacer que uno se sienta hombre, esto sólo se consigue de manera muy temporaria y puede, al mismo tiempo, liberar la hostilidad y otros impulsos que creen problemas. En situaciones como ésta para obtener lo que el sujeto quiere de la bebida debe aceptar simultáneamente el riesgo de obtener cosas que él no quiere.

Transformado así en una muletilla habitual, pasa a ser un obstáculo vicioso y va exigiendo, progresivamente, ésta modalidad en el hábito de beber, una reciprocidad por presión sobre los compañeros para beber de una manera análoga o similar.

El tercer tipo es el de beber como mitigación o alivio. Es este el beber de los sujetos abandonados a las gratificaciones inmediatas. Aquí el beber substituye la asociación mutua con propósitos comunes y la esperanzada programación de la existencia.

El tipo 4, el de beber con el fin de desquite, significa una protesta contra la comunidad.

Es la protesta de desconfianza contra la comunidad que no ha logrado ganar la adherencia de todos sus hijos al darle a ellos la compensación que ellos consideran su obligación. Este uso del alcohol casi contradice el uso de facilitación. Mientras en ese caso el sujeto invocó la ayuda del alcohol para colocarlo en la sociedad, en éste caso, él busca ser colocado contra ella en forma de desquite. Esta manera de beber es muy común en bebedores solitarios en el sentido que da a ésta palabra el sociólogo George Simmel. Ha pretendido Fallding con ésta clasificación de los tipos de hábitos de beber hacerla en términos de significación cultural y nos deja como resumen que los tres últimos tipos de hábitos son índice de una patología social por los fracasos de una civilización en los cuales ellos están implicados. El único tipo de hábito de beber socialmente funcional, es el llamado por él ornamental, hábito simbólico o comunal. Este hábito, que simboliza la comunidad preexistente, es el más preciado apoyo que el hombre pueda experimentar. Aquí el alcohol no es necesario para generar amistades pero expresa la solidaridad basada en la confianza. El hábito de beber de alivio es usado para suavizar las dificultades de adaptación, para que facilite la integración de la persona en la sociedad, ya que algunos no pueden adaptarse sin un cierto grado de anestesia alcohólica.

Este hábito de beber, que puede romper la reserva, suavizar el desamparo, hacer que se sienta más hombre, pero sólo en forma temporaria, puede desencadenar hostilidades y otros impulsos provocadores de dificultades.

El tipo de beber de alivio está convertido en el sustituto para confianza mutua y propósito común. Este es el hábito de beber de aquél que, desprovisto de la posibilidad de ser miembro, se abandona a sí mismo a una inmediata excitación y gratificación. Esta forma de beber es hallada donde la comunidad está fallando y la civilización está alimentada por la pérdida de su atractivo. El hábito de beber de desquite es aquél en que el sujeto está explotando el poder del alcohol para hacer de sí mismo un pasajero del sistema. Como una protesta contra la comunidad, busca a través de la habitual intoxicación, colocarse a sí mismo contra la sociedad y hacer de él una carga para ella en revancha.

Giorgio Lolli, uno de los investigadores de las pautas psicodietéticas del beber compara las costumbres del comer y beber de los italianos que viven en Italia y de los ítalo-americanos que viven en E.E.U.U.
El consumo de los italianos peninsulares era únicamente con las comidas y se embriagaban mucho menos. La conclusión es que la costumbre de usar las bebidas alcohólicas simultáneamente con los alimentos sólidos protege al individuo en grado sumo contra algunos de los efectos indeseables del alcohol.

En la R. Argentina cómo no hacer referencia a la tipología emergente del tango.

a) Beber anómico:

“en un viejo almacén del Paseo Colón donde van los que tienen perdida la fe”

b) Beber para olvidar:

Mozo, traiga otra copa
y sírvase de algo el que quiera tomar
quiero alegrarme en este vino
y a ver si el vino me hace olvidar.

“esta noche me emborracho bien
me mamo bien mamao pa no llorar”.

c) Un beber altruista:

"esta noche me emborracho por ella
y ella quien sabe qué hará

d) Un beber reivindicador de la soledad y
el desencuentro:

tomo y obligo

.

Son múltiples los ejemplos de la literatura medieval respecto a la actitud preventora frente al vino. En el “Libro de los Exenplos por a.b.c.”, en el exenplo 51 aconseja acerca de las oportunidades en que es lícito beber y recomienda que sólo se beba a la hora de las comidas. El exenplo proviene de las Confesiones de San Agustín y relata que a Santa Mónica siendo niña, no se le permitía beber ni siquiera agua entre las comidas, a fin de prevenir que adquiriera luego el hábito de beber vino en cualquier tiempo. No se ataca al vino en sí mismo, ya que le permitían beberlo en la mesa, pero al señalar que la niña abandonó voluntariamente esa costumbre cuando se sintió llamar “enbryaga” por una criada, se da cierto matiz peyorativo. Es este el único exenplo en el que la enseñanza contra el abuso del vino se vierte mediante la presentación de una figura ejemplar, en sentido positivo.

Revisemos la etimología (verdadero significado) de la palabra “embriaguez”: (e: fuera; bria: medida: beber más allá de la medida). Así como “abstemio” significa: que se aleja del vino, que huye de él. La embriaguez es considerada una manifestación de desmesura. Es una falta que atenta contra el ideal de templanza en la Edad Media. En el Libro Infinido de Don Juan Manuel en el Cap. II al aconsejar a su hijo Fernando sobre la salud del cuerpo, recomienda beber el vino muy aguado, al menos en proporción de mitad de agua y mitad de vino, y no beberlo sino en las comidas.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita advierte sobre los peligros de beber en demasía con los consejos de “Don Amor”.

Es el vino muy bueno en su mesma natura,
muchas bondades tiene si se toma con mesura;
al que demás lo beve, sácalo de su cordura:
toda maldat del mundo faze e toda locura.
Lba, 548.

Estas recomendaciones no son tenidas en cuenta en los “Poemas Latinos” comúnmente atribuidos a Walter Mapp:

Es mi intención morir en la taberna,
muriendo, sea el vino puesto en mi boca
para que digan cuando venga el coro de los ángeles

Dios sea propicio a este bebedor.

Pero donde encontramos el estatuto ontológico erótico más alto otorgado al vino es en este testimonio de una mujer mendocina (no podía ser de otra manera!) a su Amado:

Para mí, sos como el vino...
Entrás suavemente en mi cuerpo
deleitándome,
te mezclás con mi sangre,
poseyéndome,
y me hacés decir y hacer cosas
que sólo el vino, el buen vino,
es capaz de hacerme hacer.

Ricardo Joaquín Sardi

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Soy Ricardo Sardi. médico especializado en Psiquiatría recibido en la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina en 1970. ANTECEDENTES DOCENTES - Profesor Titular de las Cátedras de Psicología de la Personalidad, Introducción a la Psicología y Seminario de Medicina Psicosomática, de la Facultad de Psicología de la Universidad del Aconcagua, Mendoza de 1973 a 1977. - Profesor Titular de la Cátedra de Psicopatología General II de la Carrera de Psicología, Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Cuyo (San Juan), de 1986 a 1989. - Profesor Titular Efectivo de la Cátedra de Psicología Médica, Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Cuyo desde 1988 –2005. - Profesor Titular de la Cátedra de Psicología Odontológica de la Facultad de Odontología Universidad Nacional de Cuyo. 1987-1993. - Profesor Titular de las Cátedras de Psicología Profunda, Psicología Dinámica y Psicología Humanística y Existencial en la Carrera de Psicología. Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Cuyo, San Juan, en 1993. - Profesor Titular Interino de la Cátedra Teoría del Comportamiento. Carrera de Filosofía. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo desde 1996 a 1998. - Profesor Titular de Psicología en la Licenciatura de Obstetricia. Universidad del Aconcagua. Mendoza, desde 1996 al 2003. - Profesor Invitado, desde 1984 de las Universidades de Brasilia, Católica de Porto Alegre y Pelotas; y F.E.E.V.A.L.E. de Novo Hamburgo, Brasil. - Profesor de distintos cursos de Especialización y Post-Grado, en Universidades y Entidades Profesionales afines a la Salud. ANTECEDENTES ACADÉMICOS - Miembro de distintos Consejos Académicos en las Universidades del Aconcagua y de Cuyo, desde 1962. - Decano de la Facultad de Psicología de la Universidad del Aconcagua de 1975 a 1977. - Director de la Carrera de Medicina. Facultad de Ciencias Médicas Universidad del Aconcagua 1998-2002. Actualmente, Director de Carreras de Grado. - Vice-Rector de la Universidad Nacional de Cuyo de 1988 a 1990. ACTUACIÓN EN SOCIEDADES CIENTÍFICAS - Miembro Titular. Sociedad Argentina Asesora en Salud Mental, en distintos cargos desde 1970. - Presidente de la Sociedad Mendocina de Logoterapia, en distintos periodos desde 1982. - Miembro Fundador de la Sociedad Argentina de Logoterapia.. - Integrante del Board of Advisersdel Instituto de Logoterapia de Berkeley. California. - Presidente de la Sociedad Argentino Brasilera de Logoterapia, 1983. - Representante Delegado por la República Argentina ante el Forum del Instituto de Logoterapia de Berkeley. E.E.U.U. - Representante por la República Argentina ante la Sociedad Latino Americana de Logoterapia. - Socio Honorario de la Sociedad Brasileira de Logoterapia. - Socio de Honra de la Sociedad Latinoamericana de Logoterapia. TRABAJOS ORIGINALES DE INVESTIGACIÓN - La Medicina: estudio que dura toda la vida?. Reflexiones y propuestas. En colaboración. Editado por la Revista de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo 1986, Volumen IX, N13, Pág. 5, 1987. ISSN 0325-9951. - Evaluación grupal psicosocial de pacientes con artritis reumatoidea en una Sección de Reumatología. XVIII Congreso Argentino de Reumatología. Montevideo, Uruguay, diciembre de 1974. - En 1987 con el personal de la Cátedra de Psicología Odontológica una investigación sobre el Perfil del estudiante de Odontología y sobre la relación docente-alumno. - Análisis de la transformación del rol del médico tradicional en su poder, prestigio y privilegio en su relación con el deterioro de la calidad de la atención en el sistema de salud. Sociedad Mendocina de Ciencias Políticas. Cátedra de Psicología Médica, Fac. de Ciencias Médicas, U.N.Cu. Financiado por el Consejo de Investigaciones Científicas de Mendoza (CONICMEN) y la Fundación Roemmers. Publicado en los Anales de la Fundación Alberto J. Roemmers, vol. XI, pag. 183, 1998, Bs. As. SEMINARIOS REALIZADOS - Seminario de Ciencias de la Conducta. Organizado por la Asociación de Facultades de Medicina de la República Argentina, la Secretaría de Estado de Salud Pública, la Organización Panamericana de la Salud y el Centro Latinoamericano de Administración Médica. Universidad de Buenos Aires. - Delegado oficial de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo. Buenos Aires, del 9 al 21 de agosto de 1971. - Tecnología Educativa en Ciencias de la Salud. Organizado por la Secretaría de Educación Médica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo, con el dictado de los Dres. Martín VAZQUEZ VIGO y Jorge GALPERIN, Asesores de la Organización Panamericana de la Salud . Mendoza, 22 al 25 de octubre de 1985. DISTINCIONES - El Centro de Logoterapia y Análisis Existencial de la Pontificia Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires” otorga la distinción de MAESTRO. Buenos Aires, 21 de junio de 2007.
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